Capitalismo para ignorantes
Estoy harto de que la gente defienda el capitalismo sin ni siquiera saber lo que es. Hora de aclarar las cosas.

Siempre que oigo a alguien defender el capitalismo, dice cosas buenas de la economía de mercado. Que si la competencia, que si las empresas, que si la oferta y demanda…
Y ahí ya se me quitan las ganas de discutir, porque eso demuestra que no tiene ni idea de lo que es el capitalismo.
Capitalismo y economía de mercado no son lo mismo.
Y me encuentro tantas veces en esta situación que me veo obligado a explicar lo que es el capitalismo, en términos muy simples.
El mercado
Empecemos por definir la economía de mercado, porque cualquier sociedad puede tener economía de mercado. La tenían en Egipto, y aún quedaban miles de años para que alguien hablara de capitalismo.
La economía de mercado, en términos tal vez demasiado simples, es: comerciantes comerciando. Gente vendiendo cosas, gente comprando cosas, gente haciendo empresas. Y la competencia que por algún motivo tanto te gusta.
Imagínate un mercado medieval (para que entiendas que no es capitalismo): hay gente vendiendo, comprando, compitiendo. Unos hacen mejor marketing, otros venden productos raros, lo que sea.
En este mercado, el más rico es el que más vende.
Si un comerciante de patatas se hace más rico, es porque está vendiendo más. Y vender más significa que compra más, que produce más, y que la riqueza se mueve. El fabricante de sacos de patatas también gana más, el transportista también gana más, y la gente come más patatas.
Esto tiene un nombre: economía productiva. Si ganas dinero es porque estás produciendo valor para el mundo.
Muchos emprendedores entienden esto. Y como tienen proyectos “pequeños”, se les aplica fácilmente este principio.
El capitalismo
El capitalismo, en cambio, no es una forma de intercambiar. Es una forma de poseer.
En el capitalismo, el más rico no es el que más vende, sino el que más tiene.
Y ojo: no todo el que tiene una empresa es capitalista en este sentido. Lo es el que vive de poseer, no de hacer.
Un casero, por ejemplo. Compra más y más casas y las pone en alquiler. Ahora es más rico. Y punto. Eso solo repercute en su bolsillo.
Simplemente cobra peaje, mes a mes, porque en un papel pone que esa casa es suya.
Esto también tiene un nombre: economía extractiva. No estás ganando dinero porque produzcas valor para el mundo. Estás ganando el dinero producido por la gente que sí está trabajando. Estás, literalmente, extrayendo riqueza del mundo.
La economía extractiva es un cáncer, porque literalmente extrae la riqueza de los trabajadores sin dar absolutamente nada a cambio. Simplemente porque esa casa es suya, porque esa fábrica es suya, o porque ese terreno es suyo.
Ahora que tenemos claras las diferencias, analicemos brevemente la palabra capitalismo. Especialmente la última parte (el -ismo).
- Cristianismo: idealizar a Cristo, seguir a Cristo, obedecer a Cristo.
- Machismo: idealizar lo masculino, perseguirlo, y que mande lo masculino.
- Hedonismo: idealizar el placer, buscarlo, y vivir sometido a él.
- Idealismo: poner las ideas por encima de todo lo demás.
- Consumismo: idealizar el consumo, perseguirlo, y organizar la vida en torno a él.
Siempre el mismo patrón. Un -ismo convierte una palabra en una ideología: algo que se idealiza, que se persigue, y a lo que acaba sometiéndose todo lo demás.
Pues con capital-ismo pasa exactamente lo mismo. Capitalismo es idealizar el capital, perseguir el capital, y que mande el capital.
¿No se suponía que esto era una meritocracia? ¿No se suponía que mandaban los que se lo habían ganado? ¿Líderes que cambian el mundo para mejor?
Nop.
Mandan los que tienen cosas. No tienen por qué ser competentes. No tienen por qué ser buenos. Mandan porque las cosas son suyas. Las tierras son suyas. Los medios de producción son suyos.
Cuando alguien defiende el capitalismo, le pregunto:
¿Cuántas tierras posees? ¿Cuántas casas tienes en alquiler? ¿Cuántos bancos? ¿Cuántas fábricas?
¿Nada?
Entonces no eres capitalista. Solo eres un pobre trabajador ignorante defendiendo a la clase que está extrayendo gran parte del dinero que tú sí trabajas para conseguir.
El “negocio” del capital, es extraer los beneficios producidos por los que sí crean cosas. Ya sea un operario o un emprendedor.
Y vivimos en una sociedad que ha idealizado esto.
Y por eso el 10 % más rico del planeta posee el 75 % de toda la riqueza mundial. La mitad más pobre — 4.000 millones de personas — se reparte el 2 %.
Y que no te engañen. Su riqueza no “cae” del cielo de vuelta a la sociedad. La gran mayoría de esta élite económica gana muchísimo más de lo que puede gastar, incluso queriendo.
Son un agujero negro infinito de dinero. Todo el dinero que producimos (y que los bancos centrales imprimen) acaba ahí.
Los emprendedores idean. Los trabajadores construyen. Los capitalistas se quedan con los frutos.
Pero claro, los capitalistas no solo tienen fábricas y casas. Tienen medios de comunicación. Mira qué bien. Con la razón la gente va diciendo que este es el mejor sistema que existe. Para los capitalistas seguro que sí.
La situación es igual de estúpida que ver a un plebeyo medieval defendiendo el feudo, diciendo que los nobles obesos tienen más comida porque se lo han ganado.
Habla del mercado todo lo que quieras. Ahí sí estás tú: tu trabajo, tu empresa, tus ideas, tu sudor. Es un debate interesante y vale la pena tenerlo.
Pero espero que después de leer este artículo, no defiendas más al capitalismo (a menos que seas uno de ellos).
Hasta pronto.
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